viernes, 18 de noviembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE LAS PEQUEÑAS BATALLAS (Batalla 3)


Día de Partido. Batalla 3

Sábado. En principio todo debe estar claro. Entre el equipo y nosotros empezamos a hablar el mismo idioma. Mal. Diferenciamos siempre al hablar entre equipo y nosotros. Es una forma de hablar, me digo. Es una forma de mal hablar, me dicen. Tienen razón. No hay equipo sin nosotros. No hay nosotros sin el equipo. El equipo somos nosotros. El equipo son ellas. Somos parte de un mismo. Un uno inseparable. Debemos hablar mejor. Lo sabemos. Nos cuesta. Lo tenemos que intentar. Lo haremos. 

En casa. Imaginando el partido. Conocemos al contrario. Conocemos lo que hacen. Conocemos lo que hacemos. No debemos renunciar a lo que somos. Debemos continuar con nuestra idea. Debemos seguir a muerte con ella. Lo que haga el contrario, en este caso, importa poco. Primero planteamos las jugadoras. Tenemos suerte este año. Siempre tenemos catorce en todos los partidos. Eso es una suerte. Somos afortunados. Hay muchos equipos de chicas, que en categorías senior, les cuesta llenar la convocatoria. En otros tiempo, nos sentimos identificados. Con esa afirmación. Es importante tener cantidad. Sería la leche además, que la calidad fuera directamente proporcional. Pero la calidad se puede entrenar. La cantidad, se debe buscar, y muchas veces es difícil. Hay mucha gente que sabe perfectamente de lo que hablo. 

En el partido de hoy tenemos la suerte de contar con jugadoras por puesto. Eso es perfecto para las rotaciones. Debemos conseguir que cuando se decida el partido, nuestras mejores bazas estén lo suficientemente lúcidas.Todas deben ser importantes. Todas deben participar. Eso es clave. Es vital para poder marcar los ritmos y asegurar la concentración el máximo tiempo posible. La concentración. La gran Batalla. Alargarla lo máximo. La gran aspiración de todos los entrenadores/as amateur. 

El dibujo del partido se hace solo. Flechas, círculos y triángulos. Nombres, detalles, reseñas importantes, situaciones en igualdad, en superioridad, en inferioridad. Situaciones en tiempos muertos. Discurso previo al partido. Calentamiento. Y alguna sorpresa que las jugadoras han preparado para celebrar el cumpleaños que toca. Son la leche. Bien. Nos gusta que promuevan iniciativas internas. Ellas son el verdadero motor del equipo. Deben conseguir que se mueva. Siempre en movimiento. 

La batalla de los entrenadores finaliza en la planificación de los tiempos del partido. El mensaje debe enfatizar las mismas ideas del entrenamiento. Jugamos de esta manera, nuestro punto fuerte es este, debemos intentar explotarlo y esconder nuestros puntos débiles. Ellas también lo saben. No deben olvidarlo. 

El calentamiento no es malo. Se nota la tensión de un partido que debemos ganar si o si. A veces, esta presión agarrota el brazo. Ganar. Cuando se gana, toda las visiones se ven diferentes. Todo parece adecuado. Todo encaja. Si se pierde, sin embargo, todo se pone en duda. La derrota hace que dudemos de nosotras. La derrota tiene un poder bestial. Deforma la realidad. Saca lo peor de cada uno/a. Experiencia personal. No sabemos lo que somos hasta que perdemos y perdemos. No sabemos como reaccionamos hasta que seguimos perdiendo. Tienes la opción de seguir, o la opción de parar. Sigamos caminando. Ese debe ser el mensaje. Caminar. 

Nuestra utopía no consiste en quedar campeonas del mundo. Consiste en construir un espacio lo suficientemente denso, fuerte y estable. Que asegure la continuidad del proyecto. Es mucho mas importante que ganar partidos. Pero para conseguirlo, necesitamos ganarlos. Vuelve la palabra. Ganar. Que palabra tan peligrosa. Perder. Que palabra tan poderosa. 

La tercera batalla. Previa al pitido inicial de los árbitros/as. 

Empieza lo bueno. Ahora les toca a ellas.

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